Archivos en la categoría Libros y revistas

Martes, 14 de Abril de 2026

Diana Walsh Pasulka descubre la religión ovni con setenta años de retraso

Diana Walsh Pasulka ha pasado la mayor parte de la vida en otro mundo. Solo así se explica que una veterana historiadora de las religiones acabe de descubrir que la creencia en los ovnis es una más. Es la tesis de American cosmic. UFOs, religion, technology (2019), ensayo publicado en castellano como Los creyentes. Su editorial española lo presenta como «la crónica en primera persona de alguien que se cuela en una universidad invisible de científicos de altísimo nivel y agentes gubernamentales que estudian con total seriedad ovnis en secreto, mientras los medios de comunicación fabrican conspiraciones y series de culto a partir de retazos de su trabajo» (Pasulka 2019).

Los creyentes es la historia de un viaje interior en el que la directora del Departamento de Filosofía y Religión de la Universidad de Carolina del Norte tiene como guías a Jacques Vallée y otros personajes que presenta como miembros de la universidad invisible. Así bautizó en 1975 el astrofísico y ufólogo Josef Allen Hynek a un grupo de científicos que, según él, para evitar ser ridiculizados, estudiaban el fenómeno ovni protegidos por el anonimato y, «a menudo, se reunían clandestinamente para intercambiar opiniones y los resultados de sus diversos experimentos» (Hynek 1975).

‘Los creyentes’, de Diana Walsh Pasulka.
‘Los creyentes’, de Diana Walsh Pasulka.

Los compañeros de aventura de Pasulka son dos supuestos científicos de primera línea que cuentan historias increíbles. Tyler, millonario y técnico del programa espacial, sostiene que «nuestro ADN funciona al mismo tiempo como receptor y transmisor» de señales con inteligencias no humanas (Pasulka 2019, 53). A James, catedrático de Biología Molecular en una prestigiosa universidad, se le aparecen entidades desde niño. La autora cree todo lo que le dicen sus dos amigos y hace con ellos un viaje al desierto de Nuevo México, donde el trío desentierra un artefacto de origen extraterrestre para Tyler y James, y misterioso para ella.

El corazón del libro son las revelaciones de Tyler, James, Vallée y otros creyentes. Son historias que es imposible no conectar con el resurgir del fenómeno tras el bulo, propagado por The New York Times en diciembre de 2017, de que el Pentágono tuvo entre 2007 y 2012 un programa secreto de investigación ovni. De hecho, muchas veces recuerdan a las fantasías que el exagente de inteligencia estadounidense Luis Elizondo, autoproclamado director de ese proyecto secreto de Defensa que nunca existió, cuenta en su libro Inminente (2024). Los creyentes forma parte del mismo universo. Orbita en torno a la ufología más querida por los conspiranoicos, según la cual hay grandes científicos trabajando en la sombra para los gobiernos sobre algo que no es de este mundo, algo de lo que hay pruebas concluyentes que, lamentablemente, nunca nos enseñan.

Por su propensión al asombro, Pasulka parece uno de esos académicos que hasta hace cuatro días huía de los ovnis para no arriesgar su reputación profesional y, como en los últimos años hasta la NASA y el Congreso de Estados Unidos hablan de fenómenos anómalos no identificados (UAP), ahora considera el fenómeno digno de estudio y cree que hay algo misterioso ahí fuera. Como si la realidad ovni de 2020 fuera diferente a la de 1950. Quizá lo más sorprendente, y algo de lo que de ser ella yo nunca hubiera hecho gala, es que, setenta años después de la invasión de los platillos volantes en el verano de 1947, una estudiosa de la religiones descubra lo que mucha gente sabe desde mediados del siglo XX. 

Cinco años después del avistamiento de Kenneth Arnold con el que empezó la era de los platillos volantes, estalló el fenómeno de los contactados, individuos que dicen estar en contacto con extraterrestres que descienden de los cielos en sus naves con mensajes mesiánicos. A partir de ese momento, nunca ha habido dudas de que al menos una parte de la ufología es una religión. Grupos como la Puerta del Cielo -el del suicidio colectivo de marzo de 1997-, el Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias y la Fraternidad Cósmica de Eugenio Siragusa son fruto de esa religiosidad ovni que la autora al parecer desconoce. 

Los creyentes es una obra adanista, con un sustrato documental muy pobre, que ignora décadas de aportaciones a la comprensión del mito ovni. Aunque su editorial española lo presenta como el trabajo de una «especialista en las relaciones entre espiritualidad, tecnología y cultura popular», la autora pasa por alto las influencias de los avances científicos, de la ciencia ficción y de la cultura popular desde el siglo XIX para centrarse en las obsesiones y extravagancias de individuos relacionados con las nuevas tecnologías y el sector aeroespacial. Una obra para aprovechar el tirón de la histeria de los UAP en Washington que confundirá al lego y decepcionará al estudioso serio. 

Referencias

Elizondo, Luis [2024]: Inminente. La caza de ovnis del Pentágono desde dentro [Imminent. Inside the Pentagon’s hunt for UFOs]. Traducción de José Antonio Álvaro Garrido. Edaf (Colección «Mundo mágico y heterodoxo»). Madrid, 2025. 376 páginas.

Hynek, Josef Allen [1975]: «The UFO mystery». FBI Law Enforcement Bulletin (Washington). Vol. 44, núm. 2 (febrero). Págs. 16-20.

Pasulka, Diana Walsh [2019]: Los creyentes. Un ensayo sobre ovnis, tecnología desconocida y el inesperado origen de una nueva religión [American cosmic. UFOs, religion, technology]. Traducción de Elena Pérez San Miguel. Errata Naturae (Colección «La muchacha de dos cabezas»). Madrid, 2026. 259 páginas.

Reseña publicada en Magonia el 14 de abril de 2026.

Lunes, 17 de noviembre de 2025

‘Ovni 78’: cuando los extraterrestres invadieron Italia… y España

Pier Domenico Colosimo (1922-1984) fue uno de los autores más populares de la primera hornada del realismo fantástico, el movimiento pseudocientífico nacido del éxito de El retorno de los brujos (1961), la obra de Louis Pauwels y Jacques Bergier. Periodista, bajo el pseudónimo de Peter Kolosimo, publicó en 1957 El planeta incógnito, donde habla de monstruos de todo tipo y de continentes perdidos. Siete años más tarde, en Tierra sin tiempo (1964), siguió abiertamente los pasos de Pauwels y Bergier con una nave alienígena estallando sobre Sodoma y Gomorra, investigaciones parapsicológicas en la Unión Soviética, el transporte de las piedras de la Gran Pirámide mediante levitación y visitas extraterrestres en el pasado. Luego vinieron Sombras en las estrellas (1966), No es terrestre (1968), Ciudadanos de las tinieblas (1971), Astronaves en la Prehistoria (1972)…

Casi cuatro décadas después de su muerte, el grupo de escritores italianos Wu Ming ha resucitado a Kolosimo como protagonista de Ovni 78 (2022). En la convulsa Italia de la segunda mitad de la década de 1970, con el secuestro y asesinato de Aldo Moro como telón de fondo, asistimos a la investigación de la desaparición de una pareja de adolescentes en una montaña mágica, a una oleada de avistamientos de platillos volantes, al día a día de una comuna jipi, a las pesquisas del periodista Martin Zanka –alter ego de Kolosimo, presionado por su editor para que escriba su próximo libro detrás de los extraterrestres– y a las andanzas de un grupo de jóvenes ufólogos a los que estudia una antropóloga. 

'Ovni 78', de Wu Ming.
‘Ovni 78’, de Wu Ming.

Wu Ming compone con estos mimbres una recomendable novela con incontables guiños ufológicos: el estreno de Encuentros en la tercera fase (1977), la veneración a Josef Allen Hynek –rebautizado como Allen J. Rynek–, las alertas ovni, los congresos, la ufología como una actividad masculina, la pretensión de algunos aficionados de cultivar su pasión con seriedad, los fanzines, las visitas extraterrestres como camuflaje de otras actividades humanas… Los que fueron jóvenes ufólogos en la España de la época seguramente se sentirán en la Italia de Ovni 78 como en su casa. Por lo menos, así me he sentido yo respecto a las aventuras de los miembros del Grupo de Investigadores, Ufólogos y Clipeólogos Asociados de Turín (GIUCAT), nombre rimbombante muy propio de aquellos tiempos tan ingenuos, y el ambiente que rodea su día a día en una Italia tan convulsa como la España recién salida de la noche del franquismo.

Wu Ming [2022]: Ovni 78 [Ufo 78]. Traducción de Juan Manuel Salmerón Arjona. Anagrama (Colección «Panorama de narrativas», núm. 1.153). Barcelona 2025. 490 páginas.

Reseña publicada en Magonia el 17 de noviembre de 2025.

Lunes, 29 de Septiembre de 2025

‘Nueva Dimensión’ y ‘Planète’, la ciencia ficción española y lo paranormal

Portadas de la revista 'Planète', de algunas de sus versiones internacionales y de 'Nueva Dimensión'. Colección Luis Alfonso Gámez.
Portadas de la revista ‘Planète’, de algunas de sus versiones internacionales y de ‘Nueva Dimensión’. Colección Luis Alfonso Gámez.

Hay cosas que durante años he dado por ciertas sin pruebas. Una es que el formato cuadrado de Nueva Dimensión (1968-1983), la considerada mejor revista española de ciencia ficción, fue una copia del de la francesa Planète (1961-1968), que mezclaba ocultismo, pseudohistoria, ciencia ficción y divulgación científica. Es algo que asumía sin haber hablado de ello nunca con nadie; solo por el peculiar formato de ambas publicaciones. Ahora sé que fue así, gracias a Mariano Villarreal y su Historia de la ciencia ficción española. Vol. 1. La era de los pioneros (1939-1969).

Planète nació a rebufo de El retorno de los brujos (1961), la obra de Louis Pauwels y Jacques Bergier que impulsó el llamado realismo fantástico, una realidad alternativa con visitas extraterrestres, civilizaciones desaparecidas y poderes paranormales. Dirigida por Pauwels, era una revista bimestral que llegó a vender en Francia más de 100.000 ejemplares y publicó cuentos de Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Ray Bradbury, Jorge Luis Borges y H. P. Lovecraft, entre otros. Fue tal su éxito que contó con ediciones en España –Horizonte (1968-1971), dirigida por el ufólogo Antonio Ribera– y Argentina. Además, se publicó una colección de libros de realismo fantástico, divulgación y ciencia ficción con el mismo formato.

A finales de la década de 1960, Sebastián Martínez, Domingo Santos y Luis Vigil eran tres aficionados a la ciencia ficción que querían poner en marcha una revista comercial. Para ello, cuenta Villarreal en su libro, constituyeron Ediciones Dronte con un capital social de 300.000 pesetas. Explica el experto vasco:

Acto seguido, se pusieron en contacto con José Manuel Vergara, responsable de editorial Pomaire y gran aficionado a la ciencia ficción, además de editor especializado en libros de temática OVNI. Le consultaron si estaría dispuesto a distribuir una revista de de estas características y aceptó con la condición de que el formato fuese similar al de la francesa Planète, consagrada al realismo fantástico y cuya edición en español gozaba de un enorme éxito en Sudamérica, un mercado en el que esperaban vender parte de la tirada. Así nació Nueva Dimensión. (Villarreal 2025, 172).

Pomaire fue el sello español que publicó clásicos de la ufología como Los misteriosos platillos volantes (1958), de Aimée Michel; Los humanoides (1966), coordinado por Charles Bowen; El gran enigma de los platillos volantes (1966), de Antonio Ribera; y Fenómenos insólitos del espacio (1966), de Jacques y Janine Vallée. Martínez, Santos y Vigil también tuvieron que aceptar del editor la sugerencia de que «las páginas de la sección informativa tuviesen otro color», como pasaba en Planète.

Josep Maria Armengou

En aquella época, toda revista debía tener como director a un profesional del periodismo que se hiciera responsable de los contenidos ante las autoridades franquistas. Para Nueva Dimensión, Martínez, Vigil y Santos «encontraron un periodista dispuesto a firmar como director responsable a un precio razonable y sin meterse demasiado en la confección de los números» (Villarreal 2025, 173). El elegido fue Josep Maria Armengou, que en 1969 asumió también la dirección de la revista Algo, de la que había sido redactor desde 1963.

Armengou fue director de Nueva Dimensión y de Algo hasta diciembre de 1971, cuando le despidieron de la segunda por el giro que había dado a esa cabecera de divulgación científica. Un año después, lo explicaba así: 

'Historia de la ciencia ficción española. Vol. 1. La era de los pioneros (1939-1969)', de Mariano Villarreal.
‘Historia de la ciencia ficción española. Vol. 1. La era de los pioneros (1939-1969)’, de Mariano Villarreal.

Mi entrada como director en funciones de Algo implicó el cambio de mentalidad de programación de la revista, y fue cuando di cabida primero a la sección de ufología, luego a la de parapsicología, posteriormente al hermetismo, sin olvidar el contacto con el lector a través de secciones como «Colabora el lector», «Cartas al director», etcétera. (Armengou 1972).

Según él, convirtió Algo en una revista «única en España» y triplicó su tirada, pero «a alto nivel empresarial» su enfoque disgustaba y, por eso, fue despedido, con todo su equipo. Meses después, lanzó Karma.7 (1972-2001), una revista centrada en lo que había desagradado a sus anteriores jefes. «Karma.7 no tiene ninguna relación con Algo. Ni como editorial, ni como dirección, ni como publicidad. Es más, en el campo profesional, en el periodístico, combatiremos a Algo hasta el límite de nuestras fuerzas», prometió en el número 1. Será la revista esotérica de referencia hasta el nacimiento de Mundo Desconocido (1976-1982) y aguantará en los quioscos hasta 2001.

Desde junio de 1972 –cuando se publica un número cero de Karma.7–, Armengou compatibiliza las direcciones de la revista esotérica y de Nueva Dimensión, aunque todo indica, como apunta Villarreal, que en la segunda se limita a poner el nombre. Respalda esta idea que no menciona a Nueva Dimensión ni en la presentación de Karma.7 a sus lectores ni en su libro Extrañas historias de un periodista (1974), donde solo hay una referencia a la revista de ciencia ficción en la contraportada y de pasada. Armengou siguió al frente de las dos publicaciones hasta enero de 1977, cuando fue relevado en ambas.

Los platillos volantes y Charles Fort

La de Nueva Dimensión y su primer director no es ni la primera ni la única conexión de la ciencia ficción española con lo paranormal. Ya en los años 50, el género -en especial, los bolsilibros- sufre la invasión de los platillos volantes con títulos como Los platillos voladores (1950), de J. M. Díez Gómez; Platillos volantes (1951), de Peter Debry (Pedro Víctor Debrigode Dugi); y El secreto de los platillos volantes (1953), de Juan Antonio de la Iglesia. Autores como Antonio Ribera y Juan García Atienza acabaran siendo más conocidos por sus devaneos con lo oculto que como pioneros de la ciencia ficción: al primero se le considera el padre de la ufología española, y el segundo es un referente de la historia mágica nacional.

Libros españoles de ciencia ficción y sobre el fenómeno de los platillos volantes de la década de 1950. Colección Luis Alfonso Gámez
Libros españoles de ciencia ficción y sobre el fenómeno de los platillos volantes de la década de 1950. Colección Luis Alfonso Gámez

Domingo Santos, a quien se considera «el padre de la moderna ciencia ficción española» (Villarreal 2025, 378), ya tenía relación con Planète de tiempos de Anticipación (1966-1967), un primer intento fallido de revista comercial de ciencia ficción que codirigió con Vigil y contó con una sección dedicada a lo paranormal. Anticipación, indica Villarreal, incluyó «un importante espacio» al realismo fantástico y publicó tres largos artículos sobre el fenómeno ovni «cuya autoría no fue acreditada, pero que se da por supuesto que fue obra del tándem Santos-Vigil» (Villarreal 2025, 152).

Además, Santos fue el traductor de la primera versión española de El libro de los condenados (1919) de Charles Fort, que publicó Rumeu en 1969 dentro de la colección «Esoterismo», que dirigía él mismo. «Charles Fort ha sido un precursor al hablar por primera vez, cuando aún nadie pensaba en ellos, de una serie de temas malditos que hoy ocupan las primeras páginas de muchas revistas y periódicos: platillos volantes, civilizaciones desaparecidas, visitantes extraterrestres», escribió Santos en el prólogo, un texto en el que reivindica la vigencia de la obra que estableció el canon paranormal (Santos 1969, 15).

Cien años después de la publicación de El libro de los condenados, su influencia en la cultura popular es incuestionable. Sin Fort, el primer ufólogo, no hubieran existido ni El retorno de los brujos –Pauwels y Bergier le tenían por uno de sus «más queridos maestros» (Bergier y Pauwels 1960, 151)-, ni revistas como Fate, ni series como Expediente X (1993-2018), ni programas de televisión como el Más allá de Fernando Jiménez el Oso, ni todos los productos culturales y del mundo del espectáculo que han seguido esa línea.

Referencias

Armengou, Josep Maria [1972]: «Ninguna relación con ‘Algo’». Karma.7 (Barcelona), núm. 1 (noviembre), pág. 5.

Bergier, Jacques; y Pauwels, Louis [1960]: El retorno de los brujos [Le matin des magiciens]. Traducción de J. Ferrer Aleu. Plaza & Jaés (Colección «Otros Mundos»). Barcelona 1972. 282 páginas.

Santos, Domingo [1969]: «Introducción». En Fort, Charles [1919]: El libro de los condenados [The book of the damned]. Traducción de Domingo Santos. Romeu, Editor (Colección «Esoterismo»). Barcelona 1969. 399 páginas.

Villarreal, Mariano [2025]: Historia de la ciencia ficción española. Vol. 1. La era de los pioneros (1939-1969). Dolmen Books. Palma de Mallorca. 416 páginas.

Nota publicada en Magonia el 29 de septiembre de 2025.