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Domingo, 2 de Enero de 2011

Cita sobre religión y moral: Sam Harris (filósofo, neurocientífico y escritor estadounidense)


"El vaticano es una organización que excomulga a mujeres por intentar ordenarse sacerdotes pero no excomulga a sacerdotes varones por violar niños. Excomulga a médicos que realizan abortos para salvar la vida de la madre, incluso si la madre es una niña de 9 años violada por su padrastro y embarazada de gemelos, pero no excomulgó ni a un solo miembro del Tercer Reich por cometer genocidio ¿Realmente estamos obligados a considerar semejante inversión de prioridades como un marco moral alternativo?"

Sam Harris (The moral landscape)
Miercoles, 10 de noviembre de 2010

¿Hasta cuándo? – por Fernando Savater


Tribuna de Fernando Savater en "El País", se puede decir más alto pero no más claro:

"Han preferido el deshonor a la guerra y ahora tendrán el deshonor y la guerra", dijo Churchill en una ocasión famosa; podríamos parafrasear sus palabras para aplicarlas a las circunstancias de la visita de Benedicto XVI a España: nuestras autoridades renunciaron al laicismo democrático para no pasar por anticlericales y ahora se ven sin dignidad laica y encima tachadas de anticlericales por el beneficiario de su abandono de los principios.

¿Acaso aún no han aprendido que la Iglesia es insaciable y se toma todas las concesiones sin agradecimiento por lo que se le da y con aire ofendido por lo que aún se le niega? En eso se parece mucho a los nacionalismos... a los que tanto debe y que tanto le deben.

El Papa denuncia el terrible laicismo de España no solo a pesar de que recibe en su viaje la pleitesía exagerada de todas las autoridades civiles, no solo pese al financiamiento y privilegios fiscales de la Iglesia, no solo a pesar de que se mantiene el concordato de origen franquista que impone la presencia clerical en la educación y hasta en el ejército, sino por los terribles agravios y la "persecución" que sufre por parte de un Parlamento que legisla sobre el aborto o sobre el matrimonio homosexual sin obedecer al clero y que hasta pretende sustentar una asignatura de educación cívica que no cuenta con el níhil óbstat episcopal.

Para el Papa, estamos como en el año 36 y de ahí a quemar iglesias solo hay un paso. Por lo visto, ni siquiera 40 años de franquismo bajo palio nos autorizan a emanciparnos un poquito de una institución que tan eficazmente ha trabajado por perpetuar el atraso intelectual y la falta de libertades políticas en nuestro país desde comienzos de la modernidad.

Se ha puesto de moda proclamar al inquisitorial Ratzinger nada menos que como una cima de sabiduría insuperable. Para diversos opinadores mediáticos que probablemente no han leído tratado metafísico más profundo que ¿Quién se ha llevado mi queso?, es el primer intelectual europeo, mundial, universal, no inferior en méritos a sabios de la altura de Rappel o Belén Esteban.

Destaca precisamente en teología, una de las ciencias más útiles y con mayor futuro, la única que inventa su objeto mientras dogmatiza sobre él. Por eso puede establecer con especial autoridad la relación entre verdad y libertad. Porque la verdad no es una función que se alcanza a través de la razón que observa, experimenta y deduce, sino la revelación que llega por la boca del que habla desde la infalibilidad. ¡Abajo el relativismo, escuchemos al Absoluto! Y la libertad,claro, es la de obedecer no a humanos vulgares y a las leyes por ellos consensuadas, sino a quienes representan e interpretan el poder de lo sobrehumano...

A algunos de nuestros políticos -no olviden sus nombres a la hora de votar- les encanta que por fin las cosas se pongan así de claras, contra la falta de valores y confusión en que chapoteamos. Además, parece que cuenta con beneficios electorales, de modo que bendito sea Dios.

Por si fuera poco, el Papa merece los máximos honores porque se trata nada menos que de un jefe de Estado. ¡Y menudo Estado, a fe mía! El único de la Europa actual que abiertamente no respeta quisquillosos derechos humanos como la libertad religiosa, la igualdad de sexo para optar a cargos públicos y otras menudencias democráticas semejantes. Es un Estado tan original y único en su género, prueba de la especial protección divina que lo ampara, que se parece mucho más a las teocracias de otros lugares del mundo que a los impíos regímenes laicos que le rodean. El Vaticano es una especie de Arabia Saudí pero decorada por Miguel Ángel y Rafael, lo cual es una gran mejoría estética, aunque en cambio representa poco avance político.

Evidentemente, el gran problema religioso y la mayor amenaza para las libertades públicas en España lo representan las mujeres que llevan velo islámico, no el ver a nuestros representantes electos mostrar todo tipo de deferencia y reconocimiento moral al gobernante de ese Estado modélico... que por lo visto ejemplifica las raíces de la Europa democrática mejor que tanto laicismo y tanta ciencia sin trascendencia como vemos por ahí.

Pese a los menguados coros y danzas que han acompañado la visita papal a Santiago y Barcelona, indudablemente fervorosos (en televisión una señora confesaba: "Se me puso tal nudo en la garganta que no podía ni sacar fotografías"), lo cierto es que las prácticas católicas no dejan de disminuir en nuestro país. ¡Pero si ya incluso hay más matrimonios civiles que eclesiásticos...!

De modo que parece llegado el momento de, sin ofender a los católicos, no agraviar tampoco a quienes no lo somos y a quienes siéndolo comparten con nosotros el deseo de un Estado realmente laico, en el que la religión o la falta de ella sean un derecho de cada cual pero no una obligación de nadie... y mucho menos de las instituciones que son de todos y para todos.

Por eso, es necesaria y urgente una ley de libertad religiosa a la altura de nuestra realidad social y del siglo en que vivimos. Para que los creyentes puedan ejercer a título personal su religión al modo que prefieran, siempre que no conculquen las leyes civiles... y, sobre todo, para que los no creyentes o los que creemos otras cosas no tengamos forzosamente que sentirnos avasallados por la fe de nadie."

Fernando Savater es escritor.
Domingo, 19 de Septiembre de 2010

Joseph Ratzinger y el "extremismo ateo"


"Hola tercer mundo, están lloviendo negros y ateos"

En los últimos días el Sr. Joseph Ratzinger, alias Benedicto XVI, líder supremo de la Iglesia Católica, se encuentra de visita en el Reino Unido, un lugar con tanta diversidad racial que a uno de sus cardenales le "recuerda al tercer mundo" (ver noticia). El Sr. Ratzinger ha aprovechado esta ocasión para prevenir a la humanidad contra los "males" que nos conducen a "una jungla de autodestructivas libertades", estos son el "extremismo ateo", el "secularismo radical" y el "laicismo agresivo" (ver noticia).

Después de leer estas declaraciones se hace evidente cual es la estrategia de la Iglesia en su cruzada contra el ateísmo, o lo que es lo mismo, contra la pérdida de clientes, de influencia y de subvenciones. Esta estrategia consiste en responder al ateísmo con sus mismas armas, o eso creen ellos. Y es que la elección de epítetos como "radical", "agresivo" o "fundamentalista" al referirse al ateísmo no es en absoluto casual. Estos adjetivos se han venido utilizando de forma generalizada asociados a la religión: "islamismo radical", "cristiano fundamentalista" o "extremismo religioso". Esta creciente asociación de las religiones con el fundamentalismo, el totalitarismo y la violencia hace que la gente de occidente tenga una percepción cada vez más negativa de la religión. Es evidente que el islamismo se lleva la peor parte a causa del terrorismo religioso pero las constantes noticias sobre abusos sexuales a menores en el seno de la Iglesia Católica y la ocultación de estos hechos por parte de su jerarquía no han ayudado mucho a mejorar la reputación del catolicismo. Al Sr. Ratzinger le debe parecer demasiado difícil mejorar la imagen propia y por lo tanto ha decidido responder ensuciando la imagen de su principal enemigo, el ateísmo. Ahora bien, después de tanto ataque gratuito al laicismo patrocinado por los impuestos de los británicos, ateos incluidos, seguimos sin comprender qué entiende este señor por extremismo, totalitarismo y agresividad. Ratzinger piensa que esta usando las mismas armas que se usan contra la religión, pero le falta una fundamental, los argumentos. Como nosotros de eso estamos sobrados vamos a utilizar algunos argumentos para demostrar la falacia del "fundamentalismo ateo".

Empecemos por la definición de fundamentalismo:

fundamentalismo: Exigencia intransigente de sometimiento a una doctrina o práctica establecida.

Empezamos bien, a mi esto me suena de algo... pero creo que no es el ateísmo precisamente el que encaja en este concepto. Estaría muy agradecido si alguna persona me pusiese algún ejemplo de fundamentalismo ateo, un caso en el que un ateo pretenda que todo el mundo viva según su convencimiento de que no existe ningún dios en particular. La Iglesia Católica suele recurrir a temas como el aborto y el matrimonio homosexual, dos de sus mayores obsesiones. Según tengo entendido, que alguien me corrija si me equivoco, la ley del aborto no establece la interrupción obligatoria de los embarazos ¿o sí?, me parece entender también, y espero no haberlo entendido mal, que la ley que permite el matrimonio homosexual no prohibe las bodas entre personas de distinto sexo ¿verdad?, tampoco obliga a las iglesias a celebrar uniones entre dos hombres o dos mujeres ¿cierto?. Por más que me esfuerzo no veo el fundamentalismo ateo por ningún lado.

¿qué tal si le damos la vuelta al asunto? hay gente que piensa que la interrupción del embarazo en fases tempranas del desarrollo no es ningún crimen, sobre todo si tenemos en cuenta que durante esas fases o no hay cerebro o no hay actividad cerebral. Por otro lado, hay gente que se enamora de personas de su mismo sexo, desea compartir su vida con ellas y disfrutar de los mismos derechos que cualquier otra pareja, también hay mucha gente que acepta esa situación sin ningún problema ¿pero qué más da? existe una doctrina religiosa que establece que todo eso es pecado y todo el mundo debería estar sometido a esa doctrina, prohibamos el aborto y las uniones homosexuales. Vaya, ¿no era eso el fundamentalismo?.

Resulta de sentido común que toda religión conlleva cierto grado de fundamentalismo, dado que las personas creyentes creen estar en posesión de una verdad absoluta que no necesita estar fundamentada en ninguna evidencia y a la que deben estar sometidas todas las personas bajo amenaza de condenación eterna. Aún así, el Sr. Ratzinger insiste en su idea de extremismo ateo e intenta justificarla equiparando el ateísmo con el nazismo (ver noticia), otro argumento recurrente y absolutamente infundado. Por cierto, recientemente hemos visto como el Presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el resto de jefes de estado y gobierno que componen el Consejo Europeo se mostraban indignados por las palabras de la comisaria de justicia de la UE, Viviane Reding, en las que comparaba la deportación de gitanos en Francia con las efectuadas por los nazis en la II Guerra Mundial, hasta tal punto que la Sra. Reding se ha visto obligada a pedir disculpas. Por lo visto, ningún jefe de gobierno ha encontrado censurable el hecho de que Joseph Ratzigner, un "jefe de estado" de un "país" europeo, haya relacionado una determinada y muy respetable forma de pensar, el ateísmo, con las atrocidades del régimen nazi, sobre todo si tenemos en cuenta que estas declaraciones son hechas durante una visita de Estado. En definitiva, no es que los ateos no seamos fundamentalistas, es que en ocasiones nos pasamos de tolerantes.

La falta de fundamento de las afirmaciones de Ratzinger son evidentes. Para empezar, Adolf Hitler fue educado como católico y que yo sepa nunca se declaró ateo, más aún, en su libro "Mi lucha" podemos encontrar frases como las siguientes:

"Frente a todo esto, nosotros, los nacionalsocialistas, tenemos que sostener de forma inquebrantable nuestro objetivo de política exterior, que es asegurar al pueblo alemán el suelo que en el mundo le corresponde. Y esta es la única acción que ante Dios y nuestra posteridad alemana puede justificar un sacrificio de sangre; ante Dios, porque sobre la tierra hemos sido puestos con la misión de la lucha eterna por el pan cotidiano; ante nuestra posteridad, porque no se vertirá la sangre de un solo ciudadano sin que este sacrificio signifique la vida de otros mil ciudadanos de la Alemania futura."

"Nuestras dos confesiones cristianas (la católica y la evangélica) [...] pierden en Europa mismo millones y millones de adeptos convencidos, los cuales se hacen en absoluto indiferentes a la vida religiosa, o van por su propio camino. Sobre todo desde el punto de vista moral, son muy poco favorables las consecuencias."

"El resultado de semejantes anomalías tenía que soportarlo la nación entera, pues, las consecuencias emergentes del debilitamiento de la vida religiosa vinieron a producirse precisamente en una época en que ya todo había empezado a ceder y vacilar, amenazando con el derrumbamiento de los tradicionales fundamentos de la moral y de las buenas costumbres."

Los dos últimos párrafos son especialmente ilustrativos y a todos nos resultan tremendamente familiares ¿a caso no es el mismo mensaje que Ratzinger lleva repitiendo desde que llegó al papado? también Hitler quería prevenir al mundo de los peligros que suponía la indiferencia religiosa y veía en la religión el fundamento de la moral. No parecen ser esas ideas defendibles por un ateo. En sus escritos Hitler también toma a la Iglesia Católica y al cristianismo como modelo para su movimiento político y critica el rechazo hacia los valores religiosos que muestran los movimientos de izquierdas. La existencia de creyentes cristianos que comulgan con la ideología nazi no es ningún misterio ¿o a caso alguien cree que los alemanes se volvieron todos ateos de la noche a la mañana? ¿alguien duda en serio que la mayoría de los nazis eran creyentes cristianos?. Un ejemplo esclarecedor en este sentido puede ser la noticia protagonizada por un sacristán católico que recibió a los feligreses con una cruz gamada en el brazo (ver noticia).

En resumen, a estas alturas de la historia, en pleno siglo XXI, los ateos aún tenemos que soportar que al líder de una religión se le pague con dinero público un viaje con fines propagandísticos en el que se nos insulta y desprecia sin ningún tipo de rubor y ante la sonrisa cómplice de representantes políticos. Es bueno recordar que dentro de pocas semanas este señor estará de visita en España y previsiblemente seguirá con su discurso ofensivo y carente de argumentos. Comparto el mensaje que estos días han expresado muy bien los ateos británicos, NO CON MIS IMPUESTOS.