¿Te puedes curar si alguien reza por ti?
De unos años a esta parte ha surgido un cierto interés, sobre todo en el mundo anglosajón, por intentar determinar si el acto de rezar por personas enfermas ayuda o mejora de alguna manera el estado de las mismas.Otro de los requisitos indispensables en todo ensayo clÃnico que se precie es que dichos estudios sean ciegos, de hecho lo suyo es que sean de “doble ciegoâ€. El doble ciego, en este caso, consiste en que los pacientes no saben si están rezando por ellos o no, independientemente de si estos forman parte del grupo de control o no, y por otro lado las personas que rezan por los pacientes tampoco saben si en realidad están rezando por alguien real o por alguien que no existe. Además los médicos encargados de hacer el seguimiento de los pacientes tampoco tienen que saber si se está rezando o no por sus pacientes. Esto se puede conseguir de varias maneras, algunos de los estudios que se incluyen en la revisión de Cochrane utilizaron un sencillo mecanismo para conseguir esto y es que nadie sabÃa, ni enfermos ni las personas que rezaban, que estaban participando en un estudio. Cabe señalar que no todos los estudios en la revisión eran de doble ciego, la mayorÃa sÃ, pero no todos. Por último, la comparación de los resultados se hacÃa entre el grupo de control y el que recibe el rezo. Ambos grupos reciben el mismo tratamiento médico apropiado para su dolencia, la diferencia es que por los pacientes del grupo de control no reza nadie y por los otros sÃ.
Entre los estudios revisados se pueden encontrar algunos casos curiosos, por ejemplo, el estudio de Benson 20062 informó de forma deliberada, a algunos de los pacientes participantes, de que se estaba rezando por ellos, el resultado no pudo ser más sorprendente. Las condiciones de aquellos que eran conscientes de que se estaba rezando para ayudarles empeoraron respecto a la de los demás.
Una vez que se sopesan los resultados de todos los estudios que se han recogido para esta revisión se alcanza la siguiente conclusión:
Los datos obtenidos de esta revisión sugieren que no hay ningún efecto real del rezo sobre la salud de los pacientes por los que se estaba rezando.
Ya tenemos la respuesta a la pregunta empÃrica que nos habÃamos planteado más arriba. A dÃa de hoy podemos concluir que el rezar no va a mejorar la salud de aquellos por los que se reza. Al menos eso es lo que se desprende de las mejores pruebas de las que se dispone hasta el momento.

















Enlázanos!! :)
Una metáfora engañosa, como siempre: es cierto que hay gente a la que la buena música (pongamos, Beethoven) le deja frío, pero en este caso NO SE TRATA DE UNA CUESTIÓN TOTALMENTE SUBJETIVA. La música tiene propiedades objetivas, que pueden ser analizadas y comprendidas perfectamente incluso por quien no tiene "sensibilidad musical", y que tienen que ver con la ciencia de la acústica y con la neurología de nuestra percepción. En el caso del "misterio", por el contrario, no hay NADA QUE PUEDAS ARGUMENTAR OBJETIVAMENTE, pues, como he dicho varias veces Y NO TE HAS MOLESTADO NUNCA EN RESPONDER, Y SUPONGO QUE NI EN PENSAR, ni siquiera podemos saber si los conceptos que le aplicamos se le PUEDEN aplicar (al contrario que con la acústica y el resto de las ciencias, en las que el éxito predictivo son una garantía, al menos provisional, de que nuestros conceptos no andan muy desencaminamos).
Por otro lado, nuestro cerebro ha evolucionado (biológica y culturalmente) de modo que ciertas relaciones matemáticas y físicas entre los sonidos tienden a producir a la mayoría de los oyentes una cierta RESPUESTA EMOCIONAL, pero no hay NADA en las propiedades objetivas de los sonidos que haga que CUALQUIER SER VIVIENTE E INTELIGENTE tuviera de forma necesaria que tener la misma respuesta emocional que yo a la música de Beethoven: que yo responda así, es un accidente de la evolución (accidente muy bien aprovechado por Beethoven, naturalmente). Del mismo modo, no hay nada en el "misterio" que haga que la ÚNICA reacción razonable ante él por parte de un ser racional sea la de caer sobrecogido de hinojos (y mucho menos identificarlo con cierto personaje más o menos antipático de ciertos libros considerados "sagrados"), y no lo hay porque, sencillamente, del misterio no puedes SABER nada, ni siquiera eso (si no, no sería un misterio).
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o estoy sordo o mi interlocutor es esquizofrénico. Usted afirmará lo segundo tal vez, yo lo primero.
De acuerdo, pero imagina un mundo de sordos, en donde nace una persona que puede oir. Sólo hay una cosa que puede convencer RACIONALMENTE a los sordos de que esa persona tiene una capacidad perceptiva que le permite conocer OBJETIVAMENTE ciertos aspectos de la realidad que ELLOS no pueden captar: el mayor éxito predictivo que el que oye tiene frente a los que no oyen (p.ej., que oye los pasos de alguien acercándose, y entonces predice que alguien va a llegar, antes de que lo puedan predecir sus compañeros).
En cambio, si el que DICE que "oye" se limita a afirmarlo y a adoptar una conducta idiosincrática cuando se refiere a ello, y con más pundonor todavía cuando los demás se lo ponen en duda, pero sin ser capaz de PREDECIR nada nuevo gracias a sus supuestas "audiciones", pues los demás tendrán dos opciones: creérselo como pazguatos (depende de lo convincente que sea en su conducta idiosincrática) o no hacerle ni caso.
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Y dale: comprende que mi valoración epistemológica del "análisis fenomenológico del inteligir" es nula. Nuestra mente es como es, y nos produce las experiencias e intelecciones que nos produce, por razones que son todo menos TRANSPARENTES para la mente misma. El cerebro ha creado una fenomenología que nos simplifica la vida PERO QUE NOS ENGAÑA DE MALA MANERA. Te recomiendo una lectura un poco más científica que la ilusión de que la fenomenología enseña algo sobre la realidad.
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