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Domingo, 16 de Mayo de 2010

Dios no es más que un niño

El Dios dominguero

«Hijo, no importa lo que te hayan enseñado en clase de ciencias. Recuerda que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios.»

Visto en LOL god.


Los curas no duermen pensando en ovejas

Sábado, 15 de Mayo de 2010

Cómo no dar una noticia con números

Leo en Público una noticia sobre el último barómetro el CIS, no sobre las opiniones políticas, sino sobre las religiosas.
El barómetro nos trae la buena noticia de que ha disminuido la cantidad de personas que se tienen por creyentes de alguna religión y aumenta las que se reconocen como no creyentes o ateas, que llegan al 22,2%, frente al 20,7 de hace un año.
Público hace un análisis de los datos que va más allá, y nos dice que casi el 50% de los no creyentes o ateos tiene menos de 35 años. Esta es una mala manera de dar una noticia con números.
Hasta ahora los números de la noticia eran claros. Comparamos la proporción de gente que opina una cosa con la proporción que opina otra, y lo mismo para la gente que opina una cosa hoy y la que opinaba esa misma cosa hace un año. ¿Con qué tenemos que comparar ese 50%?
Una primera respuesta obvia será compararlo con el otro 50% que sí cree en alguna religión y que es mayor de 35 años. Está bien, pero eso sigue sin decirnos si es mucho o poco. Parece que la noticia quiere decir que la propensión a no creer en la superstición religiosa es mayor entre los más jóvenes. Seguramente sea cierto, pero no es fácil deducirlo de esos números.
Si los menores de 35 años fueran más de la mitad de la población, el número significaría lo contrario de lo que parece indicar la noticia, puesto que siendo menos numerosos aportarían el mismo número de creyentes. Si son más de la mitad, entonces será cierto. Necesitamos, por tanto, ese dato para poder hacernos una buena idea de las creencias religiosas y la edad.
Si uno se pone a buscar los datos de la población española encontrará que los menores de 35 años son, en números redondos, el 40% de la población. Los jóvenes tienden, efectivamente, a ser menos creyentes que sus mayores.
Pero he aquí que eso no es todo, puesto que en el barómetro sólo se pregunta a los mayores de 18 años, así que hay que saber qué proporción de población hay entre 18 y 35. La respuesta es que los comprendidos entre esas edades vienen a ser el 20% del total.
Ahora podemos saber lo que significaba aquel 50%. La mitad de los no creyentes son mayores de 35 años (60% de la población) y la otra mitad está entre 18 y 35 años (20% de la población). Esto quiere decir que la proporción de personas no creyentes entre los más jóvenes es el triple que entre los mayores.
-“Sí, pero, ¿cuántos?”, apremia el ya impaciente lector.
Para que salgan las cuentas, los no creyentes y ateos deben ser el 44% de los menores de 35 y algo menos del 15% entre los mayores. Esto hace aproximadamente el 22,2% entre no creyentes y ateos que se decía al principio.
¿No es esto último mucho más informativo? ¿Qué le costaba al articulista decirnos esto? Un poco de saber numérico, seguramente.
L

En el tiempo antes del tiempo

Un rotundo no asenta un golpe seco en las narices del cordón americano, una vez más la próspera anciana hace un berrinche y olvida sus promesas.
Asociación, dislocación, que importa cuando tras bellos eufemismos se esconde el mismo objetivo, ley de la selva humana, darwinismo spenceriano, sobrevivencia del más fuerte, o del más próspero por los siglos de los siglos.
Sobre la mesa de noche, en un

Mis últimas actividades: Laicismo – Premios Ciudadanía Joven 2010

Noticias en la prensa:
Dando la rueda de prensa.

Kim Pérez (madrina), Emilio (padrino), Choni (Diputada), Laguna (Granada Laica), Roberto Vargas (premiado) y María José Rienda (madrina).

La otra iglesia

Mientras la ICAR ya anunció que intentará reunirse con los senadores para “explicarles” lo inconveniente de sancionar la ley de matrimonio homosexual, dos voces del entorno mismo de la Iglesia generan revuelo al mostrar posiciones más tolerantes y abiertas frente al proyecto de ley. Una de ellas es la de Gabriela La Santa, conductora del programa “Entre Nosotros” que se emite por Radio María, en la Provincia de Córdoba. La otra, la de Vicente Reale, sacerdote católico de la provincia de Mendoza.

Si bien en Buenos Aires no llega Radio María de Cordoba, me enteré del programa “Entre Nosotros” en marzo de 2009 cuando nos contactaron para una nota radial en medio de la convocatoria de Apostasía Colectiva. No solo fueron el único medio católico que se interesó por la propuesta, sino que también fueron el medio que más tiempo nos dedicó al aire: más de media hora sin interrupción, en vivo y lo más importante sin intenciones de cuestionarnos, evangelizarnos o defenderse, sino más bien de conocernos y comprendernos. Es cierto que aquella vez semejante apertura tuvo fuertes críticas, y que ahora no fue diferente. Sin que pueda saber que se dijo exactamente en el programa de La Santa (confiar en la crónica de Radio Cristiandad es un delirio) parece que la conductora no condenó la homosexualidad de la manera que algunos oyentes esperaban, y hasta terminó el programa entrevistando a un sacerdote que buscó la manera de intepretar la Biblia para que no condene la homosexualidad de la manera que estos mismos creyentes la condenan. En todo caso, y aún cuando no puedo asegurar que La Santa no está en contra de igualar los derechos de las parejas homosexuales con las heterosexuales, parece razonablemente claro que pudo tener la amplitud de criterio como para sacar al aire argumentos opuestos a los de la institución católica aún sabiendo que le iban a llover las críticas de los más fundamentalistas pidiendo incluso que le levanten el programa.

LA MEJOR PRUEBA DE QUE DIOS EXISTIERA

Enrólate en el Otto Neurath
Viernes, 14 de Mayo de 2010

La torre herida por el rayo (3). Una inquietud de Wittgenstein.

Sigo aquí la serie de paradojas que se diluyen cuando se entiende que son del tipo “¿qué pasa si el rayo rompelotodo cae sobre la torre indestructible?” como en estas dos entradas anteriores.
Nos recordaba hace unos meses Héctor una cita de Umberto Eco respondiendo a una inquietud de Wittgenstein:
En el libro Decir casi lo mismo de Umberto Eco, página 381:
Wittgenstein se preguntaba qué sucedería si, una vez identificado el efecto que un minueto produce en los oyentes, se pudiera inventar un suero que, debidamente inyectado, ofreciera a las terminaciones nerviosas del cerebro los mismo estímulos producidos por el minueto. Observaba que no se trataría de lo mismo, porque no es el efecto de ese minueto lo que cuenta.
El efecto estético no es una respuesta física o emotiva, sino la invitación a mirar cómo esa respuesta física o emotiva está causada por esa forma en una especie de “vaivén” entre efecto y causa. La apreciación estética no se resuelve en el efecto que experimentamos, sino también en la apreciación de la estrategia textual que lo produce.
Esta apreciación implica, precisamente, también las estrategias estilísticas llevadas a cabo en el nivel de la sustancia. Que es otra manera de indicar, con Jakobson, la autorreflexividad del lenguaje poético.
Esta fue mi respuesta:
“Observaba que no se trataría de lo mismo, porque no es el efecto de ese minueto lo que cuenta.”
Si hay más efectos es que no se había reproducido todo el estímulo. 
No se pueden hacer argumentos del tipo “¿qué pasaría si el rayo rompelotodo se encuentra con la torre indestructible?” Ambas cosas no pueden coexistir. Igual que si se supone que se reproducen los estímulos y luego se supone que no se reproducen.

Llevar el Vaticano a la Justicia


© Sam Harris
Publicado en Huffington Post
Traducido por Anahí Seri

Confieso que, como crítico de la religión, no he prestado suficiente atención al escándalo de los abusos sexuales en la Iglesia Católica. A decir verdad, siempre me ha parecido poco deportivo apuntar a un blanco tan fácil. Este escándalo ha sido uno de los más espectaculares «goles en contra» en la historia de la religión, y no parecía que hubiese necesidad de mofarse de la fe en un momento en que ésta se encontraba tan vulnerable y humillada. Incluso retrospectivamente, es fácil comprender el impulso de apartar la vista: imagínese el lector a una madre y un padre beatos que envían a su queridísimo hijo a la Iglesia de las Miles Manos para que reciba instrucción espiritual, y se encuentran con que a éste lo violan y lo aterrorizan con amenazas del infierno para que mantenga el silencio. Y luego imagínese que esto les ocurre a decenas de miles de niños de nuestra época, y a innumerables niños a lo largo de mil años. Que el espectáculo de la fe se haya traicionado de un modo tan atroz es sencillamente demasiado deprimente para pensarlo.
Pero siempre ha habido más aspectos de este fenómeno que deberían haberme llamado la atención. Pensemos en la ridícula ideología que lo hizo posible: la Iglesia Católica se ha pasado dos milenios demonizando la sexualidad humana hasta unos niveles inigualados por ninguna otra institución, convirtiendo en tabú los comportamientos más básicos, sanos, maduros, consensuados. De hecho, esta organización se sigue oponiendo al empleo de métodos anticonceptivos, y prefiere que las personas más pobres de la Tierra se vean bendecidas con las familias más grandes y las vidas más cortas. Como consecuencia de esta estupidez santificada e incorregible, la Iglesia ha condenado a generaciones de personas decentes a la vergüenza y la hipocresía, o bien a la fecundidad neolítica, pobreza, y muerte de sida. Añádase a este trato inhumano el artificio del celibato de clausura, y ya tenemos a una institución, una de las más ricas de la Tierra, que atrae con preferencia a pederastas, pedófilos y sádicos sexuales, los promueve hasta posiciones de autoridad y les concede un acceso privilegiado a los niños. Por último, consideremos que un enorme número de niños nacerán fuera del matrimonio, y sus madres solteras serán vilipendiadas allí donde dominan las enseñanzas de la Iglesia, gracias a lo cual miles de niños y niñas se entregan a orfelinatos de la Iglesia donde el clero los viola y aterroriza. Aquí, en esta maquinaria fantasmagórica, puesta en movimiento, a lo largo de los siglos, por los vientos de la vergüenza y el sadismo, nosotros los mortales podemos vislumbrar, al fin, la extraña perfección de los caminos del Señor.
En 2009, la Comisión para Investigar el Abuso Infantil (CICA, por sus siglas en inglés), en Irlanda, investigó los sucesos de este tipo ocurridos en territorio irlandés. El informe es de 2.600 páginas. He leído tan sólo una pequeña fracción del documento, y puedo decir que cuando reflexiono sobre el abuso infantil por parte de los clérigos, es mejor no imaginar las sombras de la antigua Atenas y las lisonjas de un «amor que no se atreve a decir su nombre». Sí, sin duda ha habido pederastas caballerosos entre los sacerdotes, de aquellos que expresaban un afecto angustiado por chicos que iban a cumplir 18 años al día siguiente. Pero estas indiscreciones ocultan un continuo de abusos que llegan hasta una profunda maldad. El escándalo de la Iglesia Católica (bien podríamos decir, ahora, el escándalo que es la Iglesia Católica) incluye la violación y tortura sistemática de niños huérfanos y discapacitados. Las víctimas declaran haber sido azotadas con cinturones y sodomizadas hasta sangrar, a veces por varias personas, y luego se las volvía a azotar y se las amenazaba con la muerte y las torturas del infierno si decían algo sobre los abusos. Y sí, a muchos de los niños que estaban lo suficientemente desesperados y tuvieron la valentía de informar de estos crímenes, se les acusó de mentir y se los devolvió a sus torturadores para que los siguieran violando y torturando.
Las pruebas sugieren que la desgracia de estos niños se vio facilitada y ocultada por la jerarquía de la Iglesia Católica a todos los niveles, llegando hasta el nivel de la corteza pre frontal del actual Papa. En su anterior capacidad como Cardenal Ratzinger, el Papa Benedicto supervisaba personalmente la repuesta del Vaticano a los informes sobre abusos sexuales en la Iglesia. ¿Qué hizo este hombre sabio y compasivo cuando se enteró de que sus empleados estaban violando a niños por miles? ¿Avisó inmediatamente a la policía, asegurando que se evitaría que siguieran torturando a las víctimas? Uno aún puede imaginar que se podría haber producido tal destello de cordura humana elemental, incluso dentro de la Iglesia. Sin embargo, se ignoraron quejas repetidas y cada vez más desesperadas referidas a abusos; se presionó a los testigos para que callaran; se alabó a los obispos que desafiaban a las autoridades laicas; y los sacerdotes delincuentes fueron trasladados, para que pudieran destrozar vidas frescas en parroquias donde no se sospechaba de ellos. No es exagerado afirmar que durante décadas (si no siglos) el Vaticano se ha ajustado a la definición formal de organización criminal, dedicada no al juego, la prostitución, las drogas u otro pecado venial, sino a la esclavización sexual de niños.
Considérense los siguientes fragmentos del informe de la CICA:

7.129 En relación con una escuela, cuatro testigos hicieron declaraciones detalladas de abusos sexuales, incluyendo violación en todos los casos, por parte de dos hermanos, y en una ocasión junto con un residente de más edad. Un testigo de la segunda escuela, de la cual había varios informes, describió cómo fue violado por tres hermanos: «me llevaron a la enfermería . . . me sostuvieron encima de la cama, eran animales . . . Me penetraron, yo sangraba». Otra víctima declaró que dos hermanos abusaban de él dos veces a la semana, determinados días, en los váteres junto al dormitorio:

«Un hermano vigilaba mientras el otro abusaba de mí . . . (sexualmente) . . . luego se turnaban. Todas las veces acababa con fuertes azotes. Cuando se lo dije a un sacerdote durante la confesión, me llamó mentiroso. Nunca volví a hablar de ello.
«Yo tenía que ir a la habitación del . . . (hermano X) siempre que él quería. Te pegaban si no ibas, y me hacía que lo . . . (masturbara). Una noche no . . . (lo masturbé) . . . y había otro hermano que me sujetó y me golpearon con un palo y me rompieron los dedos . . . muestra una cicatriz».

. . .

7.232 Los testigos declararon que pasaban mucho miedo por las noches cuando oían gritar a los residentes en los aseos, en los dormitorios o en las habitaciones de los empleados, cuando abusaban de ellos. Los testigos eran conscientes de que los otros residentes a quienes describían como huérfanos los pasaban especialmente mal:

«Los niños huérfanos sufrían mucho. Yo sabía . . . (quiénes eran) . . por su talla, les preguntaba y ellos decían que venían de . . . nombra la institución . . . Estaban allí desde muy niños. Se oían los gritos desde la habitación cuando el hermano . . X. . . abusaba de ellos.
Recuerdo una noche, yo no llevaba mucho tiempo y vi a uno de los hermanos en la cama con uno de los chicos jóvenes . . . y oí al muchacho gritando, llorando y el hermano . . X . . me dijo “si no te ocupas de lo tuyo, te pasará lo mismo”. . . .Oí a niños gritando, y sabes que están abusando de ellos, es una pesadilla para cualquier persona. Intentas huir. . . Yo tenía claro que eso a mí no me iba a ocurrir. Recuerdo a un niño que sangraba por detrás y yo decidí que de ninguna manera me iba a ocurrir a mí eso . . (violación anal) . . . Esas son las cosas que se me pasaban por la cabeza».

Estos son los tipos de abusos que la Iglesia ha practicado y ocultado desde tiempos inmemoriales. Incluso el informe de la CICA se resistió a nombrar a los sacerdotes que habían cometido los delitos debido a presiones del Vaticano. Se siguen ocultando estas atrocidades.
Lo que me ha sacado de mi irresponsable letargo en relación con estos asuntos son unos recientes informes de prensa y especialmente la elocuencia de mis colegas Christopher Hitchens y Richard Dawkins. Ambos han iniciado un esfuerzo público para que el Papa responda por la complicidad de la Iglesia en estos crímenes. Quiero aprovechar la ocasión para anunciar que Project Reason (Proyecto Razón), la fundación que mi esposa y yo hemos puesto en marcha para extender el pensamiento científico y los valores laicos, se ha unido a Hitchens y Dawkins (que forman parte de nuestro comité asesor) en el esfuerzo de acabar con la inmunidad diplomática que, según el Vaticano, protege al Papa de cualquier responsabilidad. Agradeceríamos muchos que nos apoyaran en esta causa.

Un espacio para dudar. Ateos, agnósticos, escépticos. Reflexión, ensayo, debate. Arte y literatura. Humanismo secular.

Jesús ha vuelto a por tu cerebro

«Murió por tus pecados. Ahora vuelve a por tu cerebro.»

Visto en el Tumblr de Mediotic.


La eucaristía con cerveza y Pretzels

La muerte apoya las tropas de todos

Jueves, 13 de Mayo de 2010

La virgen de Fátima lo advirtió

"Ahora presten atención -Sobre todo Jacinto- Huyan de ese sacerdote que les gusta sentarlos en sus piernas y tocarlos"La virgen de Fátima advirtió sobre la pederastia.

¿Secreto estúpido o Papa estúpido?

El Papa Bendicto XVI afirmó Los actuales “sufrimientos” que está pasando la Iglesia Católica a causa de los abusos sexuales sobre los menores cometidos por sacerdotes forman parte del tercer secreto de Fátima, revelado por la Virgen a través de las supuestas apariciones a tres niños portugueses en 1917.Pues que cosa tan estúpida. Si ya estaban advertidos, o por lo menos la monja Lucía, sabía que

Señal trabalenguas

Los cristianos fundamentalistas ven en cada sismo y terremoto una señal de la demoradísima segunda venida de Cristo.He aquí una viñeta a raíz de la erupción del volcán Eyjafjalla que afectó el tráfico aéreo el pasado mes de abril en Europa.Disfruntenla!

Elvis está vivo

Consecuencias del matrimonio gay

«Dos gays se casan»

«Rusia nos invade»

«La familia como institución se derrumba»

«Los casquetes polares se derriten»

«Armageddon!!!»

Claramente, la única consecuencia de que dos gays se casen es que dos gays se casan.

Una gráfica de GraphJam vista en el Tumblr de Mediotic.


El cielo ya no mola

«Puede que el sitio pareciera atractivo hace 2.000 años, pero comparado ahora con Miami, con las Islas Mauricio, con un fin de semana pagado en Las Vegas… La gente quiere sushi, champagne, masajes… ¡Eso es lo que funciona! ¡No un puñado de nubes!»

Los asesores de Dios intentan convencerle de que el cielo ya no es competitivo.

Viñeta de Wulffmorgenthaler.